martes, noviembre 07, 2006

Opinión

Una realidad problemática: Ser joven

Algunas veces, todos sufrimos...


Existe un tiempo en nuestra vida donde pasamos por un aprendizaje acelerado, donde los éxitos, fracasos, ilusiones y desilusiones salen a flote. Donde enfrentarse al día a día es un reto para guiar nuestra existencia, y la etapa en la que el ser humano toma las decisiones más importantes que determinaran su destino. La juventud.

Pero paradójicamente ser joven también es ser algo incierto, algo incompleto, algo inseguro, algo ciego y confuso. Hoy en día los jóvenes, más que nunca, nos enfrentamos a duros problemas que sacuden nuestros fundamentos éticos, morales, sociales y religiosos que nuestros padres nos han heredado, haciendo en muchas ocasiones que se haga una ruptura en aspectos de nuestra personalidad. Es allí entonces donde aparecen los problemas.

En la juventud trazamos los caminos de nuestro destino, pero en medio de la melancolía de no saber si estamos haciendo lo correcto, hacemos que la soledad y el miedo nos lleven al fracaso.

Esta es entonces la realidad juvenil que se presenta en el planeta hoy en día, pero la realidad es que los jóvenes siempre hemos sido los mismos. Desde el inicio de los tiempos, hasta los nuestros, aunque no con las mismas libertades y participaciones en la sociedad, ser joven ha sido sinónimo de experimentar, crear, aprender, caer y crecer.

Pero lo que sin duda ha cambiado es el exterior, el mundo en el que existimos, en el que habitamos y todo lo que nos rodea: la política, la cultura, los medios de comunicación, las formas de vida y las tradiciones. Hoy estamos sumergidos en un mundo que gira más rápido, los avances tecnológicos, el consumismo, los prototipos y la moda determinan muchas veces el comportamiento de nosotros los jóvenes.

Sería inútil negar que en la sociedad del siglo XXI existen fuerzas negativas y placeres temporales por las que el ser humano se ve tentado: las drogas, el alcohol, el sexo, la corrupción y la violencia entre otros, son elementos de nuestra realidad y pase lo que pase nunca podremos evitar que la maldad y los excesos se presenten en el mundo, debido a que son las mismas personas de este mundo las que los construye y destruye, porque como todos sabemos, somos imperfectos.

¿Entonces como podrían salvarse los jóvenes, de esto que tanto los mueve y los destruye? Una pregunta complicada, partiendo de que todos somos diferentes y vemos el mundo con distintos ojos.