martes, noviembre 07, 2006

Gráficas de ciudad

Un paseo por Carabobo


Entre arte, alegría y un hermoso día se vivió la inauguración de carabobo

La gente se detenía para observar a los artistas que intervinieron las calles

Pura intervención urbana, llena de diversidad y de transformación

Como compromiso de todos y para todos

Cultura de la gente, para hacernos más ciudad, para vernos cada vez mejor

Un referente de crecimiento. Un compromiso ciudadano. Para que la gente se sumerja en la ciudad a veces descuidada y a veces olvidad. Una oportunidad para volver al pasado, al pasado actual, al pasado y al futuro...

Siguiendo los pasos del cine



Las tortugas también vuelan

Esta película escrita y dirigida por Bahman Ghobadi, trata de la historia de los habitantes de un pueblecito del Kurdistán en Irak, ubicado en la frontera entre Irán y Turquía, buscan desesperadamente una antena parabólica para conseguir noticias con todo lo relacionado al inminente ataque de Estados Unidos contra Irak. Un chico mutilado, que viene de otro pueblo con su hermana y un niño pequeño, tiene una premonición: la guerra está cada vez más cerca... Una historia conmovedora, con caracteristicas de documental que está cargada de mucho realismo y actualidad. (imagen tomada de vidadeprofesor.blogia.com

Opinión

Una realidad problemática: Ser joven

Algunas veces, todos sufrimos...


Existe un tiempo en nuestra vida donde pasamos por un aprendizaje acelerado, donde los éxitos, fracasos, ilusiones y desilusiones salen a flote. Donde enfrentarse al día a día es un reto para guiar nuestra existencia, y la etapa en la que el ser humano toma las decisiones más importantes que determinaran su destino. La juventud.

Pero paradójicamente ser joven también es ser algo incierto, algo incompleto, algo inseguro, algo ciego y confuso. Hoy en día los jóvenes, más que nunca, nos enfrentamos a duros problemas que sacuden nuestros fundamentos éticos, morales, sociales y religiosos que nuestros padres nos han heredado, haciendo en muchas ocasiones que se haga una ruptura en aspectos de nuestra personalidad. Es allí entonces donde aparecen los problemas.

En la juventud trazamos los caminos de nuestro destino, pero en medio de la melancolía de no saber si estamos haciendo lo correcto, hacemos que la soledad y el miedo nos lleven al fracaso.

Esta es entonces la realidad juvenil que se presenta en el planeta hoy en día, pero la realidad es que los jóvenes siempre hemos sido los mismos. Desde el inicio de los tiempos, hasta los nuestros, aunque no con las mismas libertades y participaciones en la sociedad, ser joven ha sido sinónimo de experimentar, crear, aprender, caer y crecer.

Pero lo que sin duda ha cambiado es el exterior, el mundo en el que existimos, en el que habitamos y todo lo que nos rodea: la política, la cultura, los medios de comunicación, las formas de vida y las tradiciones. Hoy estamos sumergidos en un mundo que gira más rápido, los avances tecnológicos, el consumismo, los prototipos y la moda determinan muchas veces el comportamiento de nosotros los jóvenes.

Sería inútil negar que en la sociedad del siglo XXI existen fuerzas negativas y placeres temporales por las que el ser humano se ve tentado: las drogas, el alcohol, el sexo, la corrupción y la violencia entre otros, son elementos de nuestra realidad y pase lo que pase nunca podremos evitar que la maldad y los excesos se presenten en el mundo, debido a que son las mismas personas de este mundo las que los construye y destruye, porque como todos sabemos, somos imperfectos.

¿Entonces como podrían salvarse los jóvenes, de esto que tanto los mueve y los destruye? Una pregunta complicada, partiendo de que todos somos diferentes y vemos el mundo con distintos ojos.

oficio

Corre machaca corre

“Corran, que viene la ley, corran”. “machaca” se voló. Pasó por entre la gente y se escondió detrás del bus de Boyacá Las brisas que estaba parado a todo el frente del local de teléfonos, pasando la acera. Se quedó quieto y pensó por un momento que sería suficiente para huir de la policía que salió por todos lados. De la esquina, por debajo, por arriba. Unos salieron de un camión, otros corriendo. Pero ahí de una, cuando pretendía pasar la calle, lo agarró uno de los tombos, el que estaba más cerca. Lo cogió del cuello, como se coge a un delincuente cuando se va a volar. Pero no le hizo daño, él sabe que si lo maltrata sale perdiendo. “Uno sabe que esto de la piratería es ilegal, pero uno tiene que buscar con que vivir”.

Desde que trabaja ahí, en el centro, en la cuadra de la Oriental con Ayacucho, a todo el frente de la iglesia de San José, a “machaca” lo han cogido ya tres veces. Pero la agarrada de esa tarde fue la peor de las todas. La mercancía que tenia en el momento, quedó perdida. CD´s, Mp3 y DVD´s todo.

Él empezó a vender por la situación económica que vive en la casa. No se puede quedar sin hacer nada y más con “la cucha” y su “mamita” echando cantaleta. Antes trabajó haciendo arepas de chocolo, y le iba bien. Luego en una comercializadora de PBC en bodega y vendiendo BonIce vestido de pingüino. Pero ahora sólo repite todas las tardes, relajado, parado en la acera: “videos. Cd´s. Películas a la orden”.

Los que se mantienen vigilando por esos lados son casi siempre los de espacio público, pero los que los joden de verdad a los catorce vendedores piratas que habitan todas las tardes, que trabajan y se rebuscan la comida en esa cuadra, son la ley. Hacen operativos constantes, casi siempre en las tardes, y ahí “el que se salvó corriendo, los otros pierden lo que tienen”.

Nombre, teléfono, dirección. El policía lo haló, lo cogió del cuello y la camisa y cuando lo tuvo bien quieto, lo soltó y lo dejó ahí parado. Lo requisó, lo miró y “machaca” pensó que lo iban a montar al camión, pero nada, sólo le arrebató la tabla llena de CD´s y le entregó un recibo -para ponerlo a disposición. “lo más teso es que ellos se quedan con toda la mercancía, y lo que no les gusta lo revenden a los mismos vendedores de por acá”.

Piratería, un gancho comercial
Fernando Henao, más conocido como “machaca”, trabaja de lunes a sábado en el mismo puesto desde que comenzó en este negocio a finales del año pasado. Es uno de los trabajadores del “Indio”, un “comercializador”, habitante del centro. El que ha vendido de todo, pero que el negocio de la piratería lo tiene estable. Fernando llega a las tres de la tarde. Almorzado. Se para, se sienta, mira, se ríe, habla y grita, así se la pasa todo el tiempo. Se va a las 8 y media o nueve. “Todo el día en el mismo trajín, vendiendo, corriendo, tirando caja y viendo niñas lindas”

“¿El CD de Rebelde? si madre, ¿si quiere se lo enseño?” se le arrima una señora que viene de paso. Echando el carretazo se gana a la gente. Uno que otro se arrima, pregunta y se va. Otros ni lo miran, otros lo ignoran, pero también hay unos que le compran. 1.500 pesos por CD vendido. Nada si no vende y menos si se los quita la ley.

El día que empezó a trabajar, llegó a la una. Le dieron la tabla, la mercancía y arranque, con susto, o tal vez resignación, ”machaca” aprendió mirando a los compañeros y haciendo lo mismo. La gente se le acercaba. Que cuanto vale. Que usted hasta que horas está. Que después vengo. Que nada de nada, así pasó toda la tarde. No vendió nada. No “bajó bandera”. No tuvo con que devolverse para la casa.

En ese negocio ganan todos. El que quema los CD´s, el surtidor, el patrón y los vendedores. Pero las que más se venden son las actrices de las películas porno. Son las estrellas, son las elegidas, son las escogidas. Son las más vendidas. Pero no están exhibidas en las tablas. Está prohibido, es un problema, es un delito, el centro también es visitado por niños. Los que las buscan, ya saben, preguntan y las compran.

Después del porno lo que más se vende son las películas nuevas, los vallenatos y el reguetón – a mi no me gusta el reguetón, sólo cuando uno está en la piñata- se ríe. “A mi me gusta es Willie Colón y Rubén Blades, la salsita vieja que trae buenos recuerdos y que aprendí a bailar”.

“Locos, locas, niños, niñas, pirobos, ratas y piratas. De todo pasa por aquí. Es una pasarela”. Una pasarela en medio de prenderías, chances, papitas y churros. Un lugar donde “machaca”, un bachiller, tecnólogo en sistema de frenos y vendedor, se rebusca la plata. No son suficientes las hojas de vida que se mandan, ni las ganas de trabajar, eso aquí no se valora o tal vez si, pero es imposible ayudar a tantos.

Lo cogieron del cuello como se coge a un delincuente cuando se va a volar. Lo pusieron a disposición y a asistir a unas audiencias, pero las cosas se quedaron así. Nada más. Hasta la próxima vez, que si no logra salir corriendo, volarse, coger calle abajo y perderse, vuelven y lo cogen. Le quitan otra vez la mercancía. Otra vez vuelve a perder el patrón. Y tal vez no corra con la misma suerte. Puede que se lo lleven. Puede que lo encarcelen. O quizás se lleven a otro. Al negro, al indio o a cualquiera.

domingo, octubre 29, 2006

Gráficas de ciudad

La Plaza de la Luz
Justo al frente de la Alpujarra se erigen varias torres de cemento: es la llamada Plaza de la luz
Esta obra arquitectonica se construyó donde antiguamente quedaba la Plaza cisneros.

Estas torres de cemento simulan un bosque de guaduas y la plaza en su conjunto es considerada por muchos artistas como una obra de arte.


Aunque para muchos otros no son más que un monton de "palos" de cemento que no son nada estéticos.

¡Cada cual tiene su opinión al respecto!

Siguiendo los pasos del cine

Vuelo 93

Relata la historia de los pasajeros y de la tripulación, de las familias en que se quedaron en tierra y de los controladores aéreos que vieron detenidamente cómo el vuelo 93 de United Airlines se convertía en el cuarto avión secuestrado el 11 de septiembre de 2001, en el ataque terrorista realizado en territorio estadounidense.

"United 93" recrea el fatal vuelo en tiempo real, desde su despegue, pasando por el secuestro, hasta el momento en que los pasajeros se dan cuenta de que forman parte de un plan de ataque perfectamente coordinado. La película intenta entender el miedo y las valientes decisiones de esas personas que, en 90 minutos, pasaron de ser solo pasajeros de un avión hasta convertirse en íntimos aliados enfrentados a una situación impensable.

Opinión


El cuento de los artistas

Puede que no siempre tengan la intensión de dejar algo lindo para la sociedad, o para ellos mismos, o no sé, puede también que solo lo hagan por desahogarse o salir de la rutina y eso los hace felices. El cuento de los artistas es algo verdaderamente sensible, es simplemente plasmar a otros o en otros algo que para él, el artista, es importante.

Considerar algo artístico o no, es cosa de cada uno, es muy subjetivo, por lo tanto no debe ser juzgado. Pude que para muchos el hecho de estar pintando la avenida Carabobo con intensiones efímeras para el resultado, puede ser una perdedora de tiempo, de vinilos, papel, telas, pinceles, tizas y demás artículos, pero para muchos, la gran mayoría, el solo hecho de intervenir por 24 horas un lugar habitado por muchos y queriendo mostrar a los transeúntes lecciones de VIDA, eso ya es más que arte. En todo caso siempre he considerado que artistas somos todos, puede que unos más locos que otros, pero todos lo somos mientras tengamos cosas que mostrar a otros y alguien salga de la rutina y se detenga a observar, leer, tocar, opinar o simplemente cuestionar algo que hicimos.

Siempre Alerta

Lleve, traiga, cuide, encuentre, vigile, este pendiente, vaya, venga, un problema, un regaño, un silencio, un misterio, un ruido, algo raro, algo pasa, se oye algo, un pitazo, un llamado, un regalo, un oficio.

Ese es un verdadero uniforme, botas platineras, jomper y gorra del mismo color, un bolillo, un arma, escopeta o pistola, pito o radio teléfono, para comunicarse entre ellos. De noche, de día, pero siempre atento, pendiente de lo que pasa, audaz pero tranquilo y responsable de la seguridad de quienes cuidan.

Juan el rondero en bicicleta

Hey, mira a ese tipo saliendo por la ventana. –¡están robando en la casa café!. Juan Carlos, salió corriendo por la cuadra paralela a la iglesia tratando de no hacer ruido. Su compañero de vigilancia iba detrás. Eran más o menos las 11 de la noche y hace varios meses que esto no sucedía. Un ladrón se metió a la casa de la mitad de la cuadra y si ellos no llegan rápido seguramente se hubiera llevado el televisor, el vhs, la grabadora y las joyas de la dueña de la casa.

Juan Carlos Giraldo es rondero hace 8 años, empezó trabajando en vigilancia comunitaria, se metía a barrios de Itaguí que no tuvieran celadores y comenzó a cuidar, a meterse en el rollo, a trasnochar, a conocer. Vestido de civil y con múltiples problemas porque la policía lo confundía con un bandido o delincuente trató de rebuscarse la forma y de hacer valer su oficio.

Hace un año es un rondero del barrio San marcos en Envigado, y hasta hace poco lo uniformaron. Lo “legalizaron” para evitar inconvenientes. La alcaldía cogió a todos los hombres que trabajaban como vigilantes en el sector y crearon una cooperativa CORVICO (Corporación de vigilantes comunitarios de Envigado). No les pagan, no los capacitan, no les ayudan, sólo eso, los uniformaron. Les da presencia, son reconocidos y hasta la gente de la calle los respeta. Todavía son independientes, solo que aparecen registrados en Envigado, porque las municiones y hasta el uniforme lo pagaron ellos.

Ser rondero es un trabajo para los duros. La noche, la lluvia, los ladrones, los malosos, sumado con el cansancio, las casi 10 horas sin dormir y mirando atentamente cada movimiento del barrio, es algo que no cualquiera resiste. De 8 o 9 de la noche hasta las 6 de la mañana todos los días. Pero “hay que afrontar el problema como sea, de todas formas hay que responder, sino se le acaba la papa a uno”. Son personas valientes que viven de lo que les da la gente en el barrio. Cada semana pasan puerta por puerta pidiendo, pero solo en algunas les dan. 4 mil, 5 mil pesos tal vez menos.

“El celador” es como suelen llamarlo pero en realidad es rondero. Pasan la noche entera rondando cuadra por cuadra todo el barrio, todas las casas y cuidando a sus habitantes. Y así se consiguen la platica y la comida. ”La gente del sector es muy amable, sobretodo los dueños de los negocios. Que venga tómese una gaseosa, que yo lo invito a tinto, venga coma algo y así, así se la pasa uno”.

La gente los reconoce por sus pitazos o mejor dicho saben que ellos están cerca porque en cada esquina los escuchan, les proporcionan tranquilidad, confianza y seguridad, si no pitan es porque no están.
El pito se ha convertido en un implemento indispensable para los vigilantes de los barrios, donde no existe una portería, donde las personas están en constante peligro de ser atacados, donde roban carros, matan gente y se meten a las casas y a los locales a saquearlos. Por eso existen claves para comunicarse entre vigilantes, unos con otros, si alguno esta en problemas o necesita ayuda, que si hay alguien sospechoso, que están rondando las casas constantemente, que nos quieren despistar, lo que sea, que pase o que no pase, están siempre alertas los 20 o 25 ronderos que cuidan los barrios de noche, entre San Marcos y el Parque de Envigado.

Juan Carlos viaja diariamente desde bello hasta envigado en su bicicleta. Una hora u hora y media según el ánimo que tenga. Es su implemento más importante, no solo porque pedaleándola hace las rondas sino porque también le evita el gasto de transporte.

“Lo mejor de trabajar en esto es que se trabaja por cuenta de uno, no me mandan, no hay jefes, no me exigen horarios, y hago todo a mi ritmo, aunque no hay seguros ni prestaciones”. Terminó el bachillerato y estuvo en el ejército como la mayoría de los vigilantes. Allí adquirió experiencia en armas, defensa personal y mucha fuerza. Después manejó taxi, colectivos pero en últimas se quedó de rondero.

Enfrentado a todo y a todos. Un cambio de vida, con días oscuros para dormir y noches eternas con solo la luz de las puertas y los pocos carros que pasan a esas horas para vigilar.

Al final de la noche el regresa en bicicleta. Satisfecho del trabajo cumplido, cansado de rondar, de cuidar, de estar siempre alerta... ya se van a descansar.

sábado, octubre 21, 2006

Siguiendo los pasos del cine


Los Edukadores
Es la historia de tres jóvenes Jan, Peter y Jule unos rebeldes que sueñan con hacerles serios cambios al mundo que habitan. Primero Jan y Meter se convierten en Los Educadores, los autores de actos poéticos pero no violentos de formas misteriosas queriendo hacer su propia revolución y desestabilizar y prevenir a los personajes ricos de su ciudad, para que entiendan que “sus días de bonanza están contados”. Los problemas empiezan cuando Jule tse enamora de ambos jóvenes y una decisión alocada, los pone en peligro. Los tres jóvenes idealistas se enfrentan a la fuerte generación del poder. (Imagen tomada de www.golem.es)

Graficas de Ciudad

El Metro de Medellín


Ese que llega donde todos, que nos asombra y nos llena de orgullo

Ese que nos lleva a todo lugar o al menos nos deja cerca

Ese al que admiramos por su belleza, su agilidad y organización

El mejor transporte , el sitio de encuentro, el lugar de todos y para todos, nuestro Metro

Yo Opino

Quien elige por ellos


El cuento de la política en relación con la violencia es difícil de tratar y aún más si no lo toca a uno directamente sus intereses, pero más difícil aún me parece quedarse callado y tragarse lo que piensa después de ver, leer y escuchar sobre la grave situación que se está viviendo entre el Estado y la FARC luego de la decisión tomada por parte del Presidente a causa del carrobomba que explotó el pasado jueves en la Escuela Superior De Guerra en Bogotá, donde resultaron heridas 10 personas. Puede que el Presidente tenga razón al decir y afirmar, que fue culpa de este grupo terrorista y que está cansado de que los diálogos con ellos no estén dando resultados.

En el discurso donde confirmó la suspensión de los diálogos de paz en miras del acuerdo humanitario y que las medidas que se adoptarán en cuanto a los secuestrados serán por vía militar son medidas que dejan mucho que esperar, las familias de los secuestrados y los secuestrados mismos son los más perjudicados. Las FARC nunca dejarán se atacar, porque esa es su forma de revolución, no justificada pero lo es, tampoco dejarán de atemorizar a la gente y de sacar provecho de esto. Son medidas que deben ser replanteadas, porque puede que el Presidente quiera mostrarse determinante para no parecer débil frente a ellos, pero está ocasionando un perjuicio grave a quienes todavía creen y quieren que sus familiares y amigos vuelvan a su vida de antes y que con las fuerzas militares son pocas las opciones de lograrlo.

miércoles, octubre 18, 2006

Ilustrando la ciudad

Un Dia con Don Manuel

Ubicación: Centro de Medellín, Junín con Caracas, hora: 3:30 de la tarde. Pepe me quedó mal, o mejor dicho yo llegué tarde a nuestra cita, esa que acordamos ayer cuando hablamos por teléfono.
Mientras caminaba y recorría con dificultad los espacios cercanos a las chazas puestas por el municipio hace 7 años para los trabajadores de la calle, miré, pregunté y observé detenidamente para ver si por casualidad encontraba entre tantos una persona como Pepe, o mejor dicho que cumpliera con mis expectativas.
Ahí exactamente a la entrada del parque a todo el frente de los teléfonos públicos vi sudando gracias al sol que llegaba directamente a su rostro, a un hombre sentado en una silla casi pegada al piso, era de figura grande y ojos pequeños, tenía un poco más de 70 años y una sonrisa tímida. Me le acerqué porque me llamó la atención su mirada.

conocí su nombre, se llama Manuel Antonio Grisales Ruiz, todos los días de la semana desde las 7 de la mañana llega con su maleta de cuero al sitio de siempre, saluda a sus demás compañeros y abre con cuidado el cajón de metal que tiene adherido a la silla principal de madera, esa que está pegada a la chaza, es ahí cuando se dispone a organizar sus implementos y ponerse a trabajar. Trapos rojos, negros y rosados, botellitas con agua, cepillos…, el periódico del día, el betún de color negro, café, uva, rojo y amarillo y la caja de lustrar. El es un reconocido lustrabotas del lugar. Parece silencioso... en realidad lo es, mejor, sólo habla lo necesario. Es un de aquellos hombres que transporta a los recuerdos, que transporta a l lugar popular de la ciudad por el que toda persona transitaba. Sí, uno de esos hombres que hacía parte del paisaje del Parque Berrio, pero que ahora después del acosntrucción del metro es un habitante más del cercano Parque Bolivar, no mejor, sólo distinto.